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sábado, 14 de junio de 2014

TAPONES PARA NACHO



La colomense Eva Gímenez estuvo presente en el programa de Telecinco “Hay una cosa que te quiero decir” donde dio una sorpresa y una excelente noticia a Santi Millán, una de las personas que más se ha implicado en apoyar a Eva y a su hijo Nacho que padece la enfermedad de Dent. Eva aprovechó el programa para informar de que ya ha logrado reunir los fondos necesarios para que el Institut de Recerca del Hospital de la Vall d’ Hebrón empiece a investigar esta rara enfermedad más a fondo. Un éxito por el que Eva ha luchado mucho durante los últimos años, recogiendo tapones para Nacho, participando en la Tiran Desert, acudiendo a muchos medios de comunicación y llevando acabo una campaña de concienciación todos los días del año. Su lucha continua….
(noticia salida en el periódico mensual junio “El mirall. Net”)
Guarda tapones
Ayuda a este precioso niño con un acto tan sencillo como quitar el tapón a un envase y dejarlos en los muchos puntos de recogida que te vas a encontrar.
Gracias

jueves, 12 de junio de 2014

ODA AL CHORIZO

ODA AL CHORIZO


Vilipendiado chorizo,
te vengo a defender
que esta España que vivo
te sepan bien entender.

Tenemos que separar
chorizos muy variados
unos que sisan dineros
y otros que en los pucheros
nos comemos a bocados.

Los primeros dan disgustos
y los segundos buen gusto
aunque nos cueste dinero,
pero más nos cuesta amigos
mantener a los primeros.

Encima no quita hambre,
nos dejan patas de alambre
con impuestos traicioneros
dejando así nuestra hucha
que ni chorizo ni trucha
para llenar los calderos.

¡Oh chorizo de gorrino,
puerco, verraco, marrano!
Este sentir tan profundo,
te deja en un segundo,
mujer que estudia este mundo
Sin libros, solo mirar…
Pidiendo que te retornen
el honor que te mereces
y también tu dignidad.

Rosa María Gómez Vico.

miércoles, 11 de junio de 2014

LAS PALABRAS



LAS PALABRAS


   Palabras son armas
 que destruyen naciones
solo al nombrarlas.

   Palabras  caricia,
 que se meten despacio
llegando al alma.

   Palabras
que duelen,
 que hieren, que matan
 como fina espada.

   Las palabras…
Alegres y dulces,
 suaves, pequeñas,
 a veces tan blandas…

   Palabras deseo,
que enervan pasiones
 desatando calmas.

   Palabras …
Mil palabras
de amor de una madre,
de adiós y saludo,
de amistad o nudo,
de congoja o añeja.

   Palabras de niño,
de hombre, de sabio
de necio, de vieja.

   Millón de palabras
en distinto idioma,
y todas semejan.

   De vida,
misterio,
de prisa,
de queja.

   De todo y de nada,
riqueza,  pobreza.

Palabras que unen
y otras que alejan.


Rosa María Gómez Vico
11-6-2014


jueves, 5 de junio de 2014

LO SENCILLO





Lo sencillo.
Miras a tu alrededor y de repente descubres en tu camino algo que ayer no estaba.
Belleza sublime, etérea, impactante.
Rojo aterciopelado en la rivera de este nuestro rio Besos.
Amapolas de un rojo intenso entre la verde hierba.
Fijas la atención en dos mariposas que danzando te hace meditar sobre la vida.
Tienes el sol que te da en el rostro, tienes la brisa que mece las cañas cercanas, tienes pulmones para inspirar el perfume de todo aquello que te hace sentir bien,
De nuevo la vida cobra sentido para ti.
Lo sencillo.
Rosa María Gómez Vico

YO ESTUVE EN EL COMECOCOS










El viernes por primera vez fui a ver como se grababa un concurso.


Una larga cola para cumplimentar un formulario donde dábamos derecho a que nuestra imagen apareciera.


Otra larga cola para entregarlo.


 Una tercera y larga cola para subir unas escaleras de dudosa estabilidad que llegaban a lo alto desde donde  podía verse una especie de coliseo romano.

Aquello era el estudio de grabación.

 600 personas  serían las que dando su voto haría que el sueño de uno de dos concursantes finalistas de llevarse un montón de pasta gansa se hiciera realidad.



Me colocaron en la parte superior  fuera del enfoque de las cámaras. Elegí y a mala hora  una minifalda y unos botines con tacón. Mala elección de la ropa… por mi parte.

De repente apareció en el centro del escenario (llamado pastilla por la forma de dicho medicamento) un animador que entre bromas, risas, canturreos y chistecillos casposos, amenizaba al cotarro mientras se preparaba el inicio de la grabación.

¿Quién quiere patatas fritas?



El público era obsequiado con agua, donettes, panteras rosas, bocadillos...



De pronto la magia se hizo realidad.


Mercedes Milá y Albert, los miembros del jurado, tomaron asiento y todo el público de pie con los brazos alzados a modo de curia romana y acompañados de un ritmo frenético sacado de peli de gladiadores  (que era la cabecera del programa) incitaba e iniciaba lo que prometía ser un interesante  concurso.

El comecocos.



Como escritora y observadora que soy adiviné un submundo entre el público.

Figurantes, extras, curiosos que como yo asistían por primera vez o asiduos a estos eventos.

Descubrí familias enteras que pasaban las tardes  allí.
 Para ellas todo eran ventajas.
-Mira niña -me dijo una señora que tenia a mi lado maquillada pantalón ajustado y unas botas estilo 3 mosqueteros que salvaguardaba las rodillas y las ingles- aquí estamos calentitos, alimentaos, animaos y encima nos dan un dinerillo por asistir. ¿Dónde vamos a estar mejor?
Yo me llamo Sole ¿y tú?
-Rosa María
-Pues mira niña que ya verás cómo te enganchas y vienes a otras grabaciones  jajaja.
Aquellas palabras me asustaron un poco porque siempre he huido de todo lo que crea dependencia.



¿Podría atraparme aquel submundo?


Entre unas cosas y otras me confesó que sabía de los amoríos al margen de las cámaras que existían entre fulanito y menganita, por supuesto de los concursantes

Fascinante, allí había dos programas en uno.


 No salía de mi asombro...parecía un gran hermano, una novela romántica entre parejas
despechadas, celos y rivalidades de marcadores y respuestas rapidas e ingeniosas que suscitaban miradas de recelo rabia o envidia entre los demás protagonistas de ambas historias, eso si acompañados en todo momento del ritmo trepidante de los euros que iban ganando.

El programa se sucedía y entre pregunta y pregunta cuando una de la concursante fue eliminada por el rival más avispado, mi instructiva compañera Sole, saltó con un iracundo:

-¡Ya lo sabía! ¡Ella está enamorada de él y al eliminarla mira como llora se lo ha tomado como algo personal! ¡¡Será cerdaco!!

El programa acabó y 600 personas tenían que ponerse de acuerdo para ir al lavabo.
Pensé en las cantidad de litros de orina que circularían por aquellas cañerías.

No respetaron las colas y los de abajo se mezclaron con los de arriba, se atropellaron en los pasillos y entre patatas fritas repartidas y botellines de agua de una marca que no pagaba por hacer publicidad, los  minutos corrían  en aquel programa.



¡SEGUNDA  PARTE PÚBLICO!

De nuevo a subir por aquella enclenque escalera que detrás del boato aparente del modernista plató aparecía lo más cutre y peligroso que en mi vida he visto.

 Se iniciara la grabación del siguiente programa.

Después le siguió otro y a pesar de mis piernas entumecidas, puesta de pie 45 minutos por exigencias del programa con la friolera de 135 minutos, aquella molestosa minifalda (que en mala hora elegí para asistir) y los tacones incomodísimos para mis pies tan cabos, allí en todo lo alto del coliseo, entre estirones de mi menda  pudorosa que se obstinaba en que no se  vieran mis bragas desde abajo, las horas  fueron pasando hasta que concluyó.

Cola para salir por las escaleras hasta la calle donde el frescor de la noche a las 10 me llevó a otra cola donde un cuadradito de papel de color amarillo se transformaría al cabo de otra hora en 12 euros a modo de salario por figurar.

 Una señorita se acercó justo cuando cobre mi dinerillo y con una sonrisa de oreja a oreja me preguntó:

-¿Vendrás mañana de 9 a 3?

¿Que creéis que contesté?






- ¿A qué hora es?
- A las 9 de la mañana y se graban 2 programas, es la eliminatoria.
- Vendré, apúntame.


Así que la Rosa María al día siguiente con mi ibuprofeno tomado por el dolor de rodillas, mi trombocid extendido, zapatos y pantalones cómodos  y menos maquillada, allí estaba de nuevo haciendo una  nueva cola más larga que la del día anterior.


Había una mujer que parecía la Grace Jones.
Imaginad larga, espigadita, pelo rasurado, solo un moño albino presidiendo su cabeza. Maquillada hasta lo indecible, taconazos de vértigo y pulserazas que tintineaban constantemente en aquella larga fila para entrar.


La poca ropa que llevaba y el frío invernal que hacia dejaba latente como sus labios temblaban y  su esbelto cuerpo de modelo- pasarela.

Después de una precaria organización que superó con creces al día anterior, la fila comenzó a moverse.

-Voy a llamar por orden alfabético.
-¡Dios!
-ABELARDO ARIAS ARIAS
¡¡Te puedes morir!! Empezaba el orden por el nombre...de uno en uno 600 personas para entrar ahhhhhhhhhhhhh!!!!! ¡¡¡¡Que me va a dar algo!!!!


Al cabo de una hora se entera el susodicho organizador que tiene que separar gente por agencia...así que de pronto me veo en  otra cola, pues no soy modelo, si no vulgar ama de casa que ha metido las naricillas en todo aquel fregao.


- Yo vengo de Make
- Entonces...
El organizador ataviado con una gorra más chula que un ocho, bufandaca 6 vueltas a su cuellecillo flácido me señala con el dedo y me dice:


-Al fono...sigue hasta el fono...y onde vea mucha ente...ahí é...

Imaginé por supuesto que su español era fingido…
-Noooooooooooooo, más gente noooooooooooooooo, mas colas noooooooooooooooo, Hace un frío que pela hombre de Dios, ¿no vés que parecemos flanecillos el amado público?

Rosa María llegó, Rosa María espero de nuevo una larga cola donde de nuevo tuvo que ceder sus derechos de imagen...luego entró y de nuevo aquellas escaleras que ya parecían pasadizos tenebrosos de pesadilla en Elm Street; solo faltaba que Freddy Krueger hiciera su aparición.



Me sentaron detrás de una una concursante llamada Blanca.



Al fondo había una pantallaza  y cada vez que la  cámara  mostraba  a la concursante también aparecia el publico que había detrás, y allí  ¡¡estaba yo!!



Cada vez que la cámara daba un barrido y se paraba en Blanca, Rosa María  “chupaba cámara”



por fin...mi sueño de salir en la caja tonta se estaba haciendo realidad...así que ya tengo algunos minutillos de gloria que contar a mis nietos jajaja.






Me  inclinada para "chupar cámara” cuando la cámara pasaba.

 -¡¡¡Kú Kú!!! ¡¡Estoy en la tele!!!

 La concursante respondía las preguntas con soltura dialéctica digna de mención mientras un barrido general de  cámara en aquel circular plató mostraba rostros sonrientes, aplausos a tutti plem y el desarrollo del programa se iba cumpliendo dentro del horario establecido.

De repente en las escaleras de bajada y ataviados con tambores, un escuadrón tocaba el ritmo efervescente de ambiente gladiadoriano.

 Fijé mi atención en uno de los que tocaba el tambor.

Un joven mulato de anchos hombros que estaba en el peldaño, justo al lado de mí.


Pude estudiarlo minuciosamente.

Vestido de negro, muñequeras y pelo rizado en recogido, enfrascado  en su tarea bien aprendida, de golpear el tambor al ritmo de los demás músicos.


Hombre musculoso de los que anuncian yogures en la tele y te hacen creer que el bacilococus te ensancha pectoral de manera mágica era la comidilla del publico femenino colindante y la verdad… también la mía.

Incluso alguna suspiró con la mirada fija en aquel Adonis, cuerpo escultural, bronceado brillante y las famosas tabletas de chocolate que riete tu de la Nestlé.


El  primer programa llegaba a su fin.


“La pastilla” quedaba desierta y el animador organizaba las salidas ¡ venga, venga, a cambiar el agua al canario!


Agua y patatas fritas mañaneras para 600 personas famélicas en  largas colas que de nuevo se formaban para entrar al lavabo.


Al fondo se escuchaba al animador contando un nuevo chiste casposo y archiconocido.


 -Ese lobo que  le dice a Caperucita... ¿A dónde vas caperucita?
-A lavarme el chichi al río.

-¡¡Como ha cambiado el cuento!! Exclamó el lobo...


Si, era patético pero meritorio su trabajo de entretener a tanta peña en aquellas largos horas de grabación.

Voy a terminar sin revelaros quien ganó...


Si lo sé....eso no se hace...
Pero sería destapar la ilusión de la tele…


Después salimos a la calle.

 Otra cola para cobrar y adiós muy buenas...

Mientras me alejaba vi al hombre del tambor, si,aquel tipo musculoso escapado de anuncio que vestido de calle ya no resultaba tan seductor, más bien parecía un vendedor de enciclopedias mal peinado.

Su coleta rizada y recogida ahora con goma de pollo, lo hacía sencillo, cercano, humano.

Se aventuró por las escaleras del metro dejando un rastro de perfume. Seguramente regresaba a su casa a descansar.

Los focos ya se habían apagado en aquel plató de Glorias pero la magia seguía en mis ojos, en mis sentidos, en el recuerdo cercano de unos días distintos, donde una figurante improvisada había metido sus naricillas en aquel mundo de color, de escaparate, burbujas efimeras pero necesarias, entretener... y despues.. como no... contártelo.


Rosa María Gómez Vico.

martes, 3 de junio de 2014

LA POESIA LÁGRIMA AL VIENTO

LA POESIA LÁGRIMA AL VIENTO

La poesía es ventana por donde salen al viento.
Todo el dolor,
todo amor,
todo el sentir,
todo lamento.

 La poesía es cielo abierto,
donde viaja al infinito, alma inquieta de algún poeta
que en su sufrir buscó consuelo.

La poesía es amigo incierto
que consuela con llanto
en los adentros,
sacando y a brotar…
Lágrimas al viento.

Rosa María Gómez Vico
3. junio 2014




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