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viernes, 25 de mayo de 2012

LAS QUE REMIENDAN CALCETINES

Las que remiendan calcetines,
 Las que enjugan tus lágrimas,
 Las que levantan tu ánimo
Cuando la vida es tan  agria,

 Las que no miran pecado,
Las que consuelan tus penas,
 Las que sonríen por fuera
 Y por dentro lloran ellas,

 Las que tú camino siguen
Orgullosas complacidas
 Velando tus sueños dulces
Durante toda su vida...

 A ti madre, mujer,
 Hermana, niña o anciana,
Recién empiezas a andar
En una larga mañana
Donde un difícil mundo
Tienes que capear
 Mi gratitud, mi poema
Mi corazón vengo a dar

En este soleado viernes día 25 de mayo de 2012, te dedico este poema que nace desde el corazón, ese rincón de donde salen a borbotones todos mis sentidos.

     Rosa María Gómez Vico


              

miércoles, 16 de mayo de 2012

CON CARIÑO A COLOMBO

Magia impregnada 
Gabardina arrugada

Bolsillos raídos
Con huevos cocidos
Que aún sin pelar
Tú ibas dejando
En cualquier lugar

Cigarro humeante
Que incordia tunantes

Gestos y despistes
Con frases brillantes

Una santa esposa
Que nunca aparece
Y que referencias
a los delincuentes

Con paso cansino
Destapa asesino

Con voz socarrona
pilla a la ladrona

Y si me apuras digo
Sin que traspapele
Que eres entre todos
El mejor detective
Que hubo en la tele

Con todo mi cariño te dedico esta poesía mi buen actor Peter Falk y que con tanto arte durante tiempo nos hizo pasar buenos ratos con su entrañable personaje Colombo

Rosa María Gómez Vico




viernes, 4 de mayo de 2012

EL RACIMO DE UVAS

EL RACIMO DE UVAS

Aquella niña que fue
Acompañaba a la madre
En el mercado observó
Una mujer suplicante

¿Que pedían aquellos ojos?
¿Que claman mirando al cielo?
¿Acaso pedía perdón?
¿Por querer llenar puchero?

La niña rauda partió
Burlando así a la madre
Que presurosa siguió
Sintiéndose algo culpable

¿Que llevaba en la mano?
Aquella niña pequeña
Un racimo de uvas frescas
Que tomó de alguna cesta

Veloz hacia ella partió
A la mujer que pedía
Así el corazón le habló
Sonriendo a la niña

No alimentas mi cuerpo solo
Alimentas la conciencia
 Que bonita la inocencia
Cuando no se ven las puertas.
¿Quien llamaría ladrona…
…a una niña sin respuestas?


Recuerdos de mi niñez y mi robo furtivo

Rosa María Gómez Vico















En el mercado de mi pueblo
apenas tenia 5 añitos
en Huelma
provincia de Jaén
cogi un racimo del cesto de una mujer
y se lo di
a una mendiga
que habia en la puerta.
Mi madre me regañó al principio...
despues me comió a besos;
me contó con los años que aquella mujer había recuperado su racimo de uvas (a la que yo se lo habia cogido)  y enfatizó que me vigilara de cerca porque iba a tener los dedos agiles ja, ja, ja, ja
y no se equivocó porque corro que me las pelo escribiendo ja, ja, ja.
Rosa María Gómez Vico

jueves, 3 de mayo de 2012

Poema a mi hija Alba


POEMA A MI HIJA ALBA

Rompamos hoy los esquemas
Que nos marcan el camino
Las leyes absurdas prestas
Que controlan los sentidos

¿Que Valentín es aquel
Que solo celebra amores?
De parejas y avatares
Y de tórridas pasiones

Yo traigo hoy un amor
Más  grande que el mundo entero
Que me inunda toda el alma
Y lo siento verdadero

Es EL amor de madre
Con las raíces muy dentro
Y ahora Albita mía
Te digo lo que yo siento

En tus ojos vi la luz
 Que alumbra toda mi vida
Y aquella sonrisa fresca
Mis mañanas ilumina

Te quiero más cada día
Alba eres  alborada
Rocío fresco de amor
Que me trae tu mirada

Dame tu mano y la mía
Sintamos nuestro calor
Madre, hija, alma mía
Fundido en un corazón

Un día te vi nacer
Y otro tus pasos dar
Después te observe crecer
Hermosa, tan singular

Alba, mi hija querida
La ilusión siempre a tu lado
Eres sol, eres luz

¡Lo mejor que me ha pasado!

miércoles, 25 de abril de 2012

AMARGA HERIDA REZUMA

Amarga herida rezuma
años ahora tan lejos
escondidos entre bruma
de el sentir de mis lamentos

¿Dónde va tanto dolor?
¿Dónde almaceno amargura
cuando en los rincones llenos
no distingo mi cordura

... Amarga herida rezuma
hiel del reproche largo
gotas de angustia partida
vertiendo en mi alma a tragos

¿Dónde va tanto dolor?
Dónde esconderé mi vida
esa vida que se fue
con tu triste despedida

Manando está en mi sufrir
hoy el alma losa fría
donde el calor de antaño
luz en mis ojos ardía

¿Dónde va tanto dolor?
¿Dónde?
Cuando no olvida

Rosa María Gómez
miércoles 25 abril 2012
Hora: 19:03
DEDICADA  a tí...
Bottom of Form 1

jueves, 19 de abril de 2012

GÓTICOS EN EL BARRIO GÓTICO 8(concurso TMB)

GOTICOS EN EL BARRIO GÓTICO

por libertad - 29/03/2012

La chica se llamaba Elvira y vestida de gótica paseaba con su amigo Víctor por el también pintoresco barrio Gótic de Barcelona.

Se podría decir que no desentonaban.

Ropas negras, caras blancas, cabello oscuro y ese aspecto tenebroso que tanto les gustaba.
Miraban hacia arriba las hermosas gárgolas de la catedral. Realmente estaban disfrutando del agradable paseo primaveral que les ofrecía aquella mañana. Venían de Colom y habían pasado por el mercado de la Boquería. Allí Víctor había comprado un zumo de frutas naturales que ahora apuraba y Elvi (cariñosamente le llamaban así sus "coleguitas") al pasar por las Ramblas se había parado en un xiringuito.
Compró una pizza de la variedad Mediterráni y ahora la estaba devorando como si no hubiera mañana. La pizza repleta de pimientos, tomates y anchoas tenía abundante salsa de tomate que amenazaba por desbordase.
Y así fue.
El chico se reía al ver como caía un gran chorro de salsa a la camiseta negra y la cara de la cantante de "Evanescence", Amy Lee, quedaba graciosamente manchada. Ella divertida lo empujaba y éste daba un traspié mientras con un papel presta Elvi, le limpiaba la cara a su diva.

Una turista albina se les acercó y con un forzado español preguntó por el Eixample.

Amablemente Víctor le indicó y dando las gracias la extranjera se marchó al tiempo que un nuevo turista se acercó a él preguntando.
Era muy alto y estaba provisto de dos cámaras de fotos. Parecía nórdico y sin duda el sol le había dado de lleno. El pantalón corto mostraba unas piernas rojas como salmonetes y protegido con un sombrero blanco y gafas tipo mosca de la tele preguntaba en un cocktail de idiomas entre catalán, español e ingles. Pudieron entender “ teleféric, ir Tibidabo”.

Divertida Elvi comenzó a indicarles cuando de repente dos mujeres mayores también se abalanzaron sobre ellos preguntando por el museu de cera.

Los jóvenes se miraban divertidos. Ja, ja, ja, ¿Qué estaba pasando aquella mañana? Todo el mundo “preguntón” y ellos los guías turísticos.

Víctor les indicó el camino mas corto.
Por fin entre risas y bromas retomaron su paseo cuando de repente Elvi se paró en seco, abrió los ojos de par en par y dijo:
-¡¡No!!

Ahora Víctor se “destornillaba” de risa. Habían aparecido un grupo, cien turistas chinos que abordaban a su amiga, le daban una cámara de fotos al tiempo que le decían:
-¿Tú, hacel foto todos nosotlos? ¿Ok?

Los jóvenes estallaron en risas. Una calle estrecha...y querían aparecer todos juntos.
Todos sonreían se apretaban y Elvi divertida se ponía de mil maneras y mil ángulos para recoger e inmortalizar aquel nutrido grupo de orientales.

Sin duda aquella mañana estaba siendo muy divertida.

- Juntaros todos y decir: ¡Patata!
-¡¡No!!

Ahora Víctor se “destornillaba” de risa. Habían aparecido un grupo, cien turistas chinos que abordaban a su amiga, le daban una cámara de fotos al tiempo que le decían:
-¿Tú, hacel foto todos nosotlos? ¿Ok?

Los jóvenes estallaron en risas. Una calle estrecha...y querían aparecer todos juntos.
Todos sonreían se apretaban y Elvi divertida se ponía de mil maneras y mil ángulos para recoger e inmortalizar aquel nutrido grupo de orientales.

Sin duda aquella mañana estaba siendo muy divertida.


- Juntaros todos y decir: ¡Patata!

finalista en en el concurso de relatos cortos de TMB LA MANCHA

http://relatscurts.tmb.cat/ca/relat/lliure/77

LA MANCHA

per libertad - 28/03/2012

Aquella mañana fría, entré en el vagón.

El calor corporal de todos, hizo que pronto dejara de temblar pero había algo distinto al resto de los días.

Observé que en el fondo un círculo de gente estaba mirando hacia el suelo. No apartaban los ojos de él; Cabezas inclinadas en silencio, fijas en aquel punto sin apartarlas.

Con el traqueteo del vagón mi curiosidad me guiaba a ellos, dispuesto a descubrir que había allí.

Avancé desde el otro extremo hasta aquel sitio dispuesto a quitarme el interrogante, pero alguien tocó mi brazo frenando mi camino hacia allí.

Unos ojos asustados me avisaban.


-¡¡No vayas!!

Era una mujer mayor; estaba aterrorizada.

-¡No sigas! ¡No vayas!

-¿No? ¿Por qué?

-Veo cosas... mi abuela me llamaba "VISIONARIA" y desde el momento que entré he notado esa mancha...

-¿Que mancha?

-.....

Ahora nada podría detenerme.
Lleno de interrogantes seguí avanzando.
Llegué al círculo de gente mientras la mujer apartando la mirada seguía hablándome tratando de detenerme pero ya su aviso no servía de nada.

-¡La del suelo! ¡El suelo del vagón!...es una puerta... otra dimensión, ¡no mires!

Aquella mujer me asustaba, eran sus ojos que ahora me gritaban sinceros, sin embargo mi deseo de saber podía más que sus advertencias y mis pies seguían imparables hacia el grupo...

Por fin llegué y sin remedio mis ojos al igual que el resto quedaron atrapados en aquella mancha negra... no podía apartarlos, parecía un túnel tridimensional, la mancha me llamaba, era profunda, de paredes brillantes, mojadas, mórbidas...

Escuchaba un eco extraño, un sonido que me erizaba el vello, eran gritos desgarradores mezclado con ruidos metálicos que parecían escaparse del mismo infierno.

-¡Ayúdame!

Nos miramos asombrados porque todos lo habíamos escuchado a la vez. No eran ilusiones. Aquel clamor había salido del suelo.

-¡¡Ayúdame, sácame de aquí!!

Temerosos los pies comenzaron a retirarse hacia atrás. El temor estaba reflejado en las pupilas de los viajeros que se encontraban en aquel círculo. Nadie se atrevía a acercarse. Algo tiraba de ellos hacia la mancha... no podían frenar los pies y otra vez se colocaban en el borde asustados y al tiempo atraídos, extrañamente embrujados.

Aquella extraña y absurda profundidad.

No había fondo.

No se distinguía final.

Solo una caverna oscura, negra.

Por fin alguien se agachó para poner el oído e intentar escuchar algo más de aquella profunda mancha.
Un hueco largo se perdía donde los ojos miraban sin llegar a encontrar.
Aquel hombre cano, de unos 60 años, se inclinó poco a poco y al agacharse puso el oído.

No se escuchaba nada.

Todos observaban intrigados como el silencio se alargaba sin que volvieran las voces.
Se Miraban unos a otros esperando que aquel hombre diera noticias...

De repente una lengua oscura y extraña surgió de la mancha. Del tamaño de un cuerpo humano enredó la cabeza del hombre. Haciendo fuerza comenzó a tirar de el, mientras este luchaba tratando de escapar.

Manos de viajeros tiraban de él intentando ayudarlo, pero la abstracta forma seguía arrastrando al hombre hacia el interior de la mancha del suelo.

Lucha de minutos intensos, choques de energías donde pronto comenzaron a debilitarse las fuerzas del hombre.

Aquel ente sobrenatural comenzó a arrastrarlo hasta el fondo de aquella oscuridad del suelo.

Un averno sin final donde un alarido dejo en el aire a los pasajeros aterrorizados.
Testigos silenciosos que ahora mudos sin moverse seguían abstraídos por aquella extraña visión.

La voz anunciaba la siguiente parada.
Se escuchaba con toda claridad la voz grabada de la señorita que nombraba la siguiente estación mientras a duras penas los que hacían aquel trayecto... reaccionaban
-¡¡No vayas!!

Era una mujer mayor; estaba aterrorizada.

-¡No sigas! ¡No vayas!

-¿No? ¿Por qué?

-Veo cosas... mi abuela me llamaba "VISIONARIA" y desde el momento que entré he notado esa mancha...

-¿Que mancha?

-.....

Ahora nada podría detenerme.
Lleno de interrogantes seguí avanzando.
Llegué al círculo de gente mientras la mujer apartando la mirada seguía hablándome tratando de detenerme pero ya su aviso no servía de nada.

-¡La del suelo! ¡El suelo del vagón!...es una puerta... otra dimensión, ¡no mires!

Aquella mujer me asustaba, eran sus ojos que ahora me gritaban sinceros, sin embargo mi deseo de saber podía más que sus advertencias y mis pies seguían imparables hacia el grupo...

Por fin llegué y sin remedio mis ojos al igual que el resto quedaron atrapados en aquella mancha negra... no podía apartarlos, parecía un túnel tridimensional, la mancha me llamaba, era profunda, de paredes brillantes, mojadas, mórbidas...

Escuchaba un eco extraño, un sonido que me erizaba el vello, eran gritos desgarradores mezclado con ruidos metálicos que parecían escaparse del mismo infierno.

-¡Ayúdame!

Nos miramos asombrados porque todos lo habíamos escuchado a la vez. No eran ilusiones. Aquel clamor había salido del suelo.

-¡¡Ayúdame, sácame de aquí!!

Temerosos los pies comenzaron a retirarse hacia atrás. El temor estaba reflejado en las pupilas de los viajeros que se encontraban en aquel círculo. Nadie se atrevía a acercarse. Algo tiraba de ellos hacia la mancha... no podían frenar los pies y otra vez se colocaban en el borde asustados y al tiempo atraídos, extrañamente embrujados.

Aquella extraña y absurda profundidad.

No había fondo.

No se distinguía final.

Solo una caverna oscura, negra.

Por fin alguien se agachó para poner el oído e intentar escuchar algo más de aquella profunda mancha.
Un hueco largo se perdía donde los ojos miraban sin llegar a encontrar.
Aquel hombre cano, de unos 60 años, se inclinó poco a poco y al agacharse puso el oído.

No se escuchaba nada.

Todos observaban intrigados como el silencio se alargaba sin que volvieran las voces.
Se Miraban unos a otros esperando que aquel hombre diera noticias...

De repente una lengua oscura y extraña surgió de la mancha. Del tamaño de un cuerpo humano enredó la cabeza del hombre. Haciendo fuerza comenzó a tirar de el, mientras este luchaba tratando de escapar.

Manos de viajeros tiraban de él intentando ayudarlo, pero la abstracta forma seguía arrastrando al hombre hacia el interior de la mancha del suelo.

Lucha de minutos intensos, choques de energías donde pronto comenzaron a debilitarse las fuerzas del hombre.

Aquel ente sobrenatural comenzó a arrastrarlo hasta el fondo de aquella oscuridad del suelo.

Un averno sin final donde un alarido dejo en el aire a los pasajeros aterrorizados.
Testigos silenciosos que ahora mudos sin moverse seguían abstraídos por aquella extraña visión.

La voz anunciaba la siguiente parada.
Se escuchaba con toda claridad la voz grabada de la señorita que nombraba la siguiente estación mientras a duras penas los que hacían aquel trayecto... reaccionaban.

¿Qué te parece esto?